RUPÍCOLAS

Si por algo llama la atención el relieve de la Serranía es por estar formada de amplias zonas de roquedos, peñones, paredes, cárcavas, crestas y laderas pedregosas en las que se asientan una rica y variada comunidad vegetal formada principalmente por especies rupícolas que crecen en grietas y pequeñas fisuras donde tomar un resquicio de tierra fértil y buscar la luz. Varias especies de líquenes ocupan las superficies de las rocas.

Entre las grietas veremos helechos como la doradilla (Ceterach officinarum) inconfundible por sus frondes aserrados, de color verde por el haz y algo lanoso y dorado por el envés. El ombligo de venus (Umbilicus rupestris), también presente en este hábitat, sobre todos en rocas orientadas al N, más expuestas a lugares soleados sobresale la carrasquilla (Rhamnus myrtifolius).

Otra planta que podemos observar es el cojín de monja (Erinacea anthyllis) inconfundible por su forma y textura espinosa, varias orquídeas como las (Ophrys lutea) y (Ophrys speculum), y el endenismo botánico de esta Serranía, la amapola de Grazalema (Papaver rupifragum).

Entre el caos rocoso veremos muy disperso y en lugares determinados bellos ejemplares de arce (Acer monspessulanum), arbusto o pequeño arbolillo, aunque en varios lugares de la serranía toman una altura considerable que podríamos fácilmente considerar como árbol. Sus hojas son pequeñas, divididas en tres lóbulos y muy vistosas con la llegada del otoño de naturaleza caediza. Entre las grietas crecen rascavieja, (Adenocarpus decorticans) que en algunos lugares dispersos y sobre todo en la sierra del Endrinal goza de buenos ejemplares, a simple vista puede parecer que sus alternas ramas son espinosas, con flores amarillas muy llamativas.

En la descripción de los diferentes itinerarios iremos desgranando muchas de las especies más sobresalientes que viven en los distintos hábitats del Parque Natural. Cabe decir que varias de estas plantas se encuentran en peligro de extinción, por lo que debemos y estamos obligados a extremar la precaución en lo concerniente a cortarlas o recolectarlas, lo mejor es enseñarles a los demás estas joyas de la naturaleza por medio de nuestras bellas fotografías, el beneficio será doble.