Los naturalistas también subieron y bajaron estas sierras, se internaron en sus bosques para observar y estudiar la vida animal, escribieron y dibujaron en sus libretas de campo una y mil notas que después se verían refrendadas en varias de las publicaciones que conocemos en la actualidad. Igualmente, varios de los botánicos anteriormente señalados, también se ocuparon de recoger apuntes de las atrocidades que se cometían en aquella época, haciendo referencia principalmente a los bosques. Ceballos y Bolaños y anteriormente Juan Gavala en 1917, hacen un llamamiento del lastimoso paisaje que presentaba el pinsapar. En los años 30 visita el pinsapar el ilustre botánico Font Quer comentando

 

               “Lástima grande que los bosques de la Sierra de Ronda no sean protegidos por el estado como parques nacionales”
 

Dibujo de Abel Chapman.

Abel Chapman (1851-1929) y Walter J. Buck (1843 -1917) en su libro “La España Inexplorada”, en 1910, llevan a cabo varias excursiones a la sierra de Grazalema y en su incursión al pinsapar escriben

 

“El Árbol posee una personalidad singular. Aunque se vea un espécimen creciendo casualmente como una picea, sin embargo su tendencia natural es a aplastarse en la horquilla principal de donde brotan tres, cuatro, incluso una docena de retoños independientes, todos con igual vigor, y formando otros troncos verticales distintos que dan lugar a seis u ocho pinsapos separados que nacen de una base común”.

 

 Pero sin duda, lo que más llama la atención de estos naturalistas son los apuntes de carácter ornítico en los que recogen la existencia de nidos de Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en las cercanías de Benamahoma y en la Garganta Verde.

El Albarral y el Salto del Cabrero.

La Serranía desde hace muchos años y desde su creación como Parque Natural Sierra de Grazalema, se ha visto favorecida por una buena serie de naturalistas que con sus equipos modernos de fotografía y nuevos elementos para la observación de la vida animal nos hacen llegar por medio de sus actividades la rica fauna alada y terrestre que habita en la sierra, destacando publicaciones en revistas especializadas y otras en ilustrados libros. Tal es el caso de Julio José Ceballos Benito, experto naturalista en temas ornitológicos, que con sus artículos y publicaciones describe la amplia variedad de aves de la sierra y que en 1992, junto a otro espléndido naturalista Víctor M. Guimerá O´Dogherty, publican la “Guía de las Aves de Jerez y de la Provincia de Cádiz” con buenas fotografías y láminas a color de las especies nidificantes. Le sigue “Guía de las Rapaces del Parque Natural” de la mano de otro ducho naturalista gaditano, Javier Rodríguez Piñero quien publica en 1996 “Mamíferos Carnívoros Ibéricos.” David Barros Cardona, junto a David Ríos Esteban presentan “Guía de las Aves del Parque Natural Sierra de Grazalema”, destacando sus maravillosos dibujos de la mano de Juan Manuel Varela Simó, autor, asimismo, de los que ilustran los paneles que encontraremos en varios de los itinerarios que se describen en la presente obra.
 

Otros naturalistas y ornitólogos recorren la sierra tomando notas y bellas fotografías de la vida animal. Carlos Bel Ortega y Agustín García Lázaro publican en los comienzos de los 90 en la colección Guías Naturalistas de la Provincia de Cádiz, tomo II, “La Sierra Norte”. Fruto de un arduo trabajo de campo en el que describen una veintena de recorridos, profundizan en todos los aspectos naturales, describen las características de la sierra norte y las unidades ambientales y ecosistemas. Constituye, sin duda el mejor trabajo realizado desde la vertiente naturalista, dejando bien claro sus objetivos en esta breve reseña:

 

Ha sido nuestra intención al entretejer la Sierra Norte de Cádiz con estos itinerarios  dártela a conocer sin prisas, despacio, con la calma y curiosidad que animaba a los primeros viajeros, con la paciencia que empujaba a los antiguos naturalistas que la recorrían herborizando, observando las aves, tomando muestras de rocas, dejándose en suma, cautivar por la sierra”.

 

 

 

La Serranía de Grazalema desde Ronda.